La tormenta arremetía sin descanso esa noche. Dentro de la tienda, Serra permanecía sentada en la única silla, ella puede ver a Milan sentado en su catre, muy preocupado, Serra trata de calmarlo.

—Si me lo permite… —su voz salió suave, medida—. Los Dioses proponen y nosotros obedecemos. Éllos juegan, y fingimos ser justos, sin saber a qué lado se inclina la balanza esta noche, recuerde esto, solo piense en su creador, y su alma estará tranquila. Si le teme a su ira, es porque su corazón aún permanece cerca de el. Existe aquella colina que mira a este campamento, aquellos pocos hombres que estan alla arriba, cuidan de nosotros. Entonces, tiene todo a su favor, mientra el hombre cuida por usted, el Dios de los cristianos tambien.

Milan sonrie sin mirar a Serra.

—Palabras sabias. Desperdiciadas en este lugar inmundo. Sueñas con ser una dama real… pero Dios sueña mejor —replicó Milan.

Un brilló en los ojos de Serra es notable.

—Gracias… por guiarme, su santidad.

Él la estudió largo rato, sin apartar la mirada.

—Tu padre me dijo una vez que llenó tu cabeza de ideas, para que jamás dependieras de otra alma. Los mejores filósofos de Fondeur te enseñaron.

Serra sonrie y le contesta a Milan. —Padre queria lo mejor para mi, Fondeur es proposito.

.Un leve orgullo cruzó la mirada de Milan.

—Eres una voz, firme y con cautela.

—Por eso prefiero vivir en las palabras antiguas, que hundirme en las nuevas —dijo Serra con orgullo.

Él se reclinó hacia atrás.

—Entonces dime, háblame de nuestro imperio. De esta nueva era.

Ella se levantó y empezó a caminar, como aquella preparada para una discurso.

—Safris ocupa el trono, cuatro herederos, dos de pura sangre real, Grecia y Gigna, sangre real perfecta. Nivia y Marcus son los otros, Nivia hija de una mujer de otro continente, y Marcus, resultado de una prostituta… segun ejecutada.

Serra se llevó la mano a la boca, arrepentida.

—Perdón……Son rumores… —la voz de Serra tembló de miedo—

La verdad es verdad —sonrió Milan.Ahora dime, cuentame de los clanes —

Seis clanes, Murmulla, Gentú, Esparza, Galomé, Fondeur, y Protis. Fondeur en el centro, Roma es su aliado, nuestro escudo y espada. Los otros custodian las costas, Protis está solo en la frontera con Turquía, mitad griego, mitad traidor. Ya que son las puertas de los turcos.

—¿Y la invasión? ¿La corona de Safris?.Dice Milan.

—Cuando llegaron los turcos, Safris llamó a los clanes. Solo Galomé respondió el llamado. Los demás lo querían muerto,un nuevo rey, una nueva corona. Él era apenas un príncipe, con su padre al borde de la tumba, los demas clanes estaban seguros que Turquia mataria a Safris… Tenía veinte mil hombres. Los turcos, ochocientos mil, Safris y sus hombres se escondian en los bosques, dias se volvieron meses, no hubo victoria, solo un desangre lento. Los rumores quebraron a los turcos, se decia que Gigna con solo 9 años, y el General Romano estaban destinados a una union…Los turcos no querian conflictos con Roma, por eso retiraron sus tropas.

Un destello de diversión iluminó los ojos de Milan, ya que el rumor de Ekatulia, no era tema.

—Admiras la sabiduría.

Las mejillas de Serra se tiñeron de rojo.

—Y Safris… Dice Milan.

—Tras la guerra, Rompió a los otros clanes con Roma y Galomé a su lado. Fondeur es Safris, y los demás doblaron la rodilla. Nivia gobierna Murmulla, Marcus Gentú. Grecia a Galomé. Esparza fue perdonado, prueba de que sabemos mostrar clemencia. Su princesa es la única de ellos que no lleva sangre de Fondeur.

—¿Y Protis?

Serra se detuvo en la entrada de la tienda, con el trueno rugiendo a sus espaldas.

—El clan más pequeño, jamás se arrodilla. Fueron los primeros en abrir las puertas cuando llegaron los turcos. Turquía los reclama, pero ellos juran ser griegos. No entiendo cómo siguen existiendo.

Milan piensa en Ekatulia.

—Si fueras dama real… ¿a quién servirías?

Ella se acercó, y su verdad salió baja, pero afilada.

—A la princesa Grecia.

Él soltó una carcajada breve.

—¿Grecia? Menos mal que te aparté de ese camino.

—Nivia es una sombra, Gigna, la favorita del rey, Sagraria promete libertad, pero sería la primera en ser ejecutada ya que Esparza, sera por siempre sangre de traidores. Pero Grecia… Grecia es el imperio, su nombre es la nación. .

Mila suspiró.

—No hay peor enemigo que tu propia sangre. Padre e hija, hambrientos por el mismo trono. Por eso te lo repito, el convento es tu destino.

Una ráfaga de agua golpeó la tela. Freniud entró de golpe.

—Todo listo, esperamos su orden.