CAPITULO 27: NUEVOS HORIZONTES.

Se unierón los 3 caminos: Mark, Rumia y Rikan, listos para afrontar su destino. Ya el sueño ni el hambre los frenara, aquellas sensaciones como espuma han de subir. Mark espero lo suficiente, desea empezar la travesía cuanto antes.

Sus acciones nunca tienen un final, ante la puerta de Rikan que lo esperaba llegar.

—Tu aura de aventura nunca terminara…

Vergüenza muestra por su desbondante entusiamos.

—Je… Es algo que no puedo evitar.

—Olvidemos eso, ¿Seguro de venir?

—¡Claro que si! No perdere una aventura que tiene mucho potencial.

Rikan no mira a un joven, mira a un niño inparable.

—Deja de ver esos programas…

No hay equipaje o secuencia de preparacón, existen las ganas de retomar aquel sueño, tan cercano y tan lejano a la vez.

Mark conoce el plan, pero no la ejecución.

—Oye, tia. ¿Dónde nos hemos de encontrar?

—Solo sigueme.

Conocer la zona baja es la fortaleza de Mark, pero desde arriba Rikan lo guiara. El taller los despide deseano buena suerte, marcando paso rapido entre cada calle sin ganarse miradas, nadie se interesa por personas normales (Rikan puede ser la excepción). Su entorno sigue igual, edificios altos y bajos de colores que dejan mucho a desear, más las tiendas y restaurantes dando la variedad. Una ciudad común buscando prosperar en medio de caprichos sin alcanzar.

Trasportarse por los trenes o los automoviles no sera opción, pues la zona superior goza de unas pocas entradas, tomando la puerta más rapida y cercana. Un portal mecanico con una considerable fila, es la ruta de la espera y “espera” no rima con Mark.

Esperar 3 segundos activa su receptor, el cual lo hace suspirar de aburrimiento.

—¡Odio esperar!

—No pienso pagar 20 creditos por 5 segundos menos.

—Ahhhhhh…

1 minuto en fila despues…

Su agonia termino al quedar frente al portal, ese mismo les da la bienvenida al nuevo lugar.

Para Rikan no es novedad y para Mark el sueño ideal.

—Vamos, Mark.

—¡Vamos!

Ingresar es revivir, fue un baño que duro un parpadeo deslumbrando con los edificios igual de feos… Mark quiere llorar de emoción, Rikan no romperia este recuerdo que experimenta por primera vez.

—¿Te parece fascinante?

—No, quiero llorar porque es identico que abajo…

—Eh.

Rikan fue engañada, pues la ilusión era desilusión, un golpe duro a su racha invicta.

No hay momento para sufrir por rachas, deben seguir fluyendo por la ciudad replicada en busca de Rumia.

—¿Nos podra encontrar?

—Siempre encuentra lo que desea.

Cada paso se siente diferente, las calles dan nuevas direcciones, mareando a Mark en cada esquina. Un hermoso cielo despejado obligando que la oscuridad se disminuyan a sombras, dando nacimiento a sombrillas y paraguas, con agua en grandes ventas. Rikan baja el ritmo del caminar, se acerca la reina de sombras.

—Si que has tardado.

Rumia da presencia saliendo desde atrás, Mark no se volvera asustar al conocer tal habilidad.

—Disculpa la demora, es dificil desaparecer.

—Tus asuntos no me incumbren, calla y siguenos tambien.

El trio finalmente es completado, Mark es el mayor fanatico de este equipo desigual. Rikan señala la ruta final, el lugar donde los “mecanicos dorados” esperan encontrarlos y dar su respuesta si cooperan o no.

—Espero que los hagas dudar, no quiero ensuciar mi nombre al deberte presentar.

—Esto ya es suficiente y con unas palabras bastara.

—¡Yo tambien puedo ayudar!

Recuerdan que Mark existe.

—No, tu te callas y dejras a los mayores hablar.

—¡Hey! Tengo 18 ya soy un adulto capacitado.

Rumia lo derriba sin haber peleado.

—Entonces a callar, tengo 21 y debes respetar.

—Que… ¡¿QUEEE?!

Con la revelación de ser el unico menor, ignorando la esperada cara de frustrado, parten el ultimo tramo del camino hacia el hogar dorado.

Imponentes rejas doradas se alzan, impidiendo los pasos finales. Rumia suspira observando a Rikan.

—Tranquilos, esto se resuelve facil. Hice un arreglo antes de venir.

Golpea el muro repetidas veces, golpeando aquel que suene diferente y un susurro es la llave que deben de encajar. Las puertas se abren de par, transmitiendo armonia por el hogar celestial. 1 complejo exclusivo, 3 talleres divididos como el hogar que debe ser convencido.

Rikan ofrece la mirada obligatoria antes de plantar cara a los 3 gigantes.

—No hay retorno.

El duo asiente a la vez, dando el primer paso a la grandez. El primer taller definirá: ganar o perder, apuesten a ganar.

Pisos y paredes impecables, los ruidos saliendo con ferozidad, las bestias despiertas ya están. otra puerta imponente, que Rikan posee el valor suficiente para deslizar, dejando al metal barrer el polvo que carga encima. Es emocionante, ver el interior lleno de artilugios: cables, metales, herramientas en abundancia. Escaleras y brazos mecanicos generando la movilidad, un sistema con armonia personal. En el centro reina un gigante de hierro por terminar.

—¡Rapido, Rapido!

Dijo quien reina este jardin celestial, ordenando sobre un engranaje volador, girando la mirada a los invitados sin invitación.

—Que tal, Mirriam. ¿Tienes un momento para charlar?

La sorpresa no es la emoción adecuada, ante una sonrisa vaga por verla ahi parada.

—Rikan, has venido. ¿Aburrida de quedar abajo?

—Sigues igual de tonta que en nuestro ultimo mano a mano.

—Eres divertida todavia, eso me gusta. ¿Pelearas el titulo de manera justa?

Entre ellas hay rivalidad amistosa, entrando en la misma sintonia de intercambio de risas.

—Te lo quedaste por mi retiro, no importa tenerlo colgado en un vidrio.

Mark no se contuvo y cayo a su lado, generando risas de agrado.

—Asi que ese es Mark, ¿Lo convenciste al final?

—Para nada, pues no lo puedo controlar.

Alegria y amistad dominan el lugar, generando confianza ni bien llegar.

Rumia aún no da la cara, pero ese ambiente alegre si que la ah motivado. Sale de su escondite, parada frente a Mark…mala idea el dejarse notar. La mujer voladora cambio de expresión, ¿Adonde quedo esa alegria y comprensión?

—¿Qué…haces…tu aqui?

—Tranquila, tranquila. Los eh traido bajo mi nombre a conversar.

—¿Cooperas con la asesina de sangre fria? Que bajo has caido…

—No es cooperación, es un trato que aborresco. Sin embargo, no pude rechazarlo por honor.

No basta para convencerla, mirada seria directa contra Rumia y desear su muerte.

—¿Quieres que la escuche? Ni en mil vidas lo hare.

—Diria lo mismo, lamentablemente haz el favor por tu vieja amiga.

—Eres una demente…

El odio fluye por su cara, repitiendo las palabras de odio que tanto Rumia ha escuchado. El nombre de Rikan revienta ese odio, cediendo a duras penas escuchar al ogro.

—Habla de una vez, no perder tiempo con una escoria como tú.

Rumia esperaba el permiso, determinada a incorporarla al equipo.

—No sera un desperdicio. Mi idea no es tonta ni nada igual, escuche un sueño real…