CAPITULO 26: COMPAÑEROS.

Kusa tiene una busqueda muy intensa, haciendo la misma pregunta a cualquiera que pase por su delante.

—¿A visto al guardian Soka…?

1 dia es doloroso, recibiendo permiso y la ayuda de los demás guardianes de cada zona, sin un rastro de un ultimo avistamiento. ¿Es dificil recorrer toda la nación para descifrar esta intrigante situación? Algunos generan teorias o destinos, mientras Kusa sufre de no hallar aquel camino que la lleve hacia él.

En la torre de arquitectos…

Un suave resonar en la oficina de Miyako, no dando respuesta ni por escuchar a una chica preocupada.

—Señor, Miyako… La busqueda de Soka no tiene avances…

No hay respuesta como esperaba, sintiendo más la pena de no tener otro aliado.

—Vine a decir eso, señor… Me retiro.

¿Será que realmente no le importa la seguridad de sus guardianes a Miyako? ¿O quizas tenga asuntos importantes? La respuesta es incierta, verdades y mentiras rondan las cabezas. Cayo el atardecer, con los guardianes regresando a cada sede, charlando de cosas cotidianas y la desaparición sin sentido. Kusa retorna sin ganas, llevando algunos dibujos que mostro con el fin de hallar relación.

La luz se apago, cambiando por completo aquella actitud, una flor que no se regó va perdiendo color. Peldaño a peldaño, mirando al piso después de años, recordando sensaciones que regresan del pasado con tal de llevarla al infierno inhumano. Entrar y cerrar sin saludar, cayendo en cama sin nada más, el sueño es una forma de escapar…“apaga el llanto y vuelve a soñar”.

—Espejito, espejito dime una cosa.

—Lo que desea la flor más hermosa…

—¿Cuánto tardare en urgar en tu mente?

—No lo se…matame.

Una luz tenue es el ambiente adecuado, para que la flor cometa el pecado astral. Soka perdio voluntad, tirado en el suelo sin pestañear, mirada perdida a un punto al azar, mientras Mushika rebusca en la forzada evocación… Un mar de emociones sin valor, solo desea obtener el premio mayor. El silencio es igual a muerte, sin tener control de su mente por esa belleza espectacular, la naturaleza no va a perdonar.

—Eres un verdadero idiota. ¡¿Estos recuerdos que son?! ¡La misma mierda una y otra vez!

¿Mushika se enojo? Las espinas brillantes de esa flor, desarmando la fachada de amor… Inhalar y exalar, un paso sencillo con tal que esa sonrisa perdure un poco más.

—No importa. El tiempo no corre a mi favor, debo empezar a obtener resultados.

Puso las manos sobre Soka, activando las raices mentales que empiezan a escavar, dando con recuerdos vagos y abundantes que rompen la sonrisa de Mushika. Escucha voces, toca sus rostros, una farsa con tal de mantenerlo atado a sus hilos morados.

Mark regreso al comedor, justo a tiempo cuando la privacidad culminno.

—¿Puedo entrar?

Rikan asiente para continuar.

—Okey, ya tengo el plan.

El duo maravilla listo para escuchar la siguiente pieza del rompecabezas.

—Los “mecanicos dorados” son gente increible. Asi que demuestren su valor.

Rumia asiente como soldado a general.

—Entendido.

—Ahora vete de mi casa. Debo preparar algunas cosas.

Ordenes directas para una persona igual. Crea un portal mecanico que la devora en su interior, regresando por donde vino.

Mark señala el portal con dudas.

—¿Entra por ventanas y se va por los portales? Eso es genial.

Obtiene una respuesta habitual.

—No es “genial”… Cualquiera con cargo de constructor tiene un portal, los otros ni les interesan.

—Eso tiene sentido.

Toma una pausa para plantear otra pregunta.

—¿Por qué aceptar tan rapido? No eres facil de convencer en menos de 10 palabras…

—Cuando repites lo mismo una y otra vez, la duda se desvanece.

—Eso no responde nada.

—Responde todo, Mark.

La respuesta se procesa de muchas maneras, fallando en el sistema mental.

—Eh… ¡Mejor dime las cosas sin sentido que se hablarón! ¿“renunciar”? Ella no es una desconocida para ti.

—Esa respuesta no debe salir de mi. Ella te lo dira cuando el peso sea superior.

—¿“Peso”?

Mark se queda pensando el significado detras de sus palabras, cayendo en otra tecnica barata de distracción. Rikan debe calmar el corazón agitado que lleva consigo, y, el mejor lugar es su desolada habitación. El avanzar deforma su entorno, cayendo en la oscuridad saliendo por debajo de la puerta.

Entrar no cambia nada, oscuridad en cada objeto del entorno. Seria oscuridad total sin la fotografia de su hermana, llena de color por donde se vea y el foco de atención de Rikan.

—…

—No me mires asi, no quiero mostrar nada frente a él.

—…

—Soy una mujer responsable, puedo mantener nuestra promesa sin meter mis emociones.

—…

—No me vengas de nuevo con eso, no retomare lo nuestro.

—…

Ello basto para molestarla, bajando la fotografia con tal de no verla por hoy.

—Estupida hermana…

Tuvo suficiente de esta charla familiar, abandonando el mueble y dando vueltas por esa oscuridad hasta llegar a una, ¿Cama? O algo asi. Comprometerse en esta idea loca para cuidar a Mark fue una dura elección, forzando a su vez, cumplir otra promesa. Acostarse es bueno para la memoria.

En las profundidades de una mente dura…

Una niña corre por un almacen lleno de cajas que opacan su vista. Logra visualizar una montaña con cajas vacias, un escondite que no es desaprovechado por el ingenio de la pequeña. Acurrucada en su interior conteniendo su respiración ante los pasos de quienes la buscan. Un grupo liderado por la voz de una joven.

—Hay que dividirnos.

La dispersión genera pasos que se van como el viento, trayendo calma a ese pequeño corazón.

—Je, soy superior a esos idio…

Su escondite es abierto y ella expulsada de inmediato.

—Auch… ¡Oye ten cuida…do…

Quien la encontro no eran esos “idiotas”, sino la persona más cruel en su mundo.

—En la familia no se hablan malas palabras, hermanita.

—Ya…Yaru.

Es llevada a las puertas del almacen, siguiendo el camino de sus destrozos de materiales caros. Empleados que portan lindas heridas y quemaduras leves la maldicen con la mirada, una mirada abatida por la voz suave de Yaru.

—Disculpen el genio de mi hermanita. Prometo pagar lo dañado, no me importa el tiempo que tarde.

Esas palabras tan puras surgen efecto, cesando el enojo por sonrojez y vergüenza de los empleados.

—N…No, señorita Yaru. Con sus disculpas es suficiente, si…

—Muchas gracias.

Otro problema solucionado por la hermana mayor que rescato a la menor.

El remover de los materiales dentro de la caja llevada por la pequeña, mostrando temor que se lee sin verla.

—¿Tienes miedo?

—Esta vez me pase… ¿No me vas a gritar?

—¿Por qué lo haria? Los niños como tu siempre hacen travesuras.

Esa amabilidad no muestra huecos de enfado en ningún gesto, demasiado brillo para esta pequeña desconfiada.

—Hermana…

—¿Si?

—¡¿Acaso puedes sentir odio?! ¡Siempre sonries a todo el mundo, no te importa sus acciones o su pasado!

Un reclamo valido por no comprender esa forma libre de ver un mundo alegre. Yaru regala otra sonrisa junto a su respuesta.

—Porque soy imperfecta.

—…

Gracia puede sentir por el rostro de su hermana sin encontrar que debe sentir.

—Loxus de una manera u otra pertenece a ese mundo: cruel, frio y duro. Debo sacrificar el odio para predicar amor.

Su hermana entra con enojo en medio de su explicación.

—¡Deberias sentir enojo y dejar esa sonrisa tonta antes que alguien se aproveche!

—Ya lo han hecho muchas veces. Elevan el precio normal de los materiales, los recibos del hogar no coinciden con el gasto… Pero es hermoso verlos sonreir por su timo.

—¡ESO ES DE GENTE ESTUPIDA!

—No digas groserias…

Le palmea la cabeza con suavidad, el mayor castigo que ah dado en toda su vida. Aumenta la furia de su hermana con sus gestos suaves.

—¡De seguro tu novio se aprovecha de ti. Debi matarlo cuando podia!

—Estas ofendiendo mi capacidad real. Podre caer en muchas cosas, y el amor no es una de ellas. Si dejaras de insultarlo cada que lo ves podrias entenderme.

—¡Ya empezo a lavarte el cerebro, tengo que salvarte!

Yaru rie por cada palabra, no se puede tomar en serio esos pensamientos infantiles que salen de su hermana. Ambas recorren las calles, con ella saludando sin olvidar regalar sonrisas por doquier, mientras su hermana orbita en ella como su guardiana especial con la caja sobre su cabeza. Nadie vive sin metas, tardando en formarse por cada individuo de diferentes formas, eso es lo que Yaru piensa en medio de sus saludos. La oportunidad aparece al ver a su hermana admirando el cielo.

—¿Encontraste algo bonito?

—No… De repente me dieron ganas de verlo.

Ella no lo entiende, Yaru si. Un brillo unico se refleja en sus ojos, conectando con esa meta desconocida.

—Dime una cosa…

—¿Huh?

—¿Cual es tu sueño, Rikan?

—Mi…sueño…